jueves, 2 de julio de 2015

Literatura

La literatura del Romanticismo y del Realismo

La novela histórica

La novela histórica es un subgénero narrativo propio de romanticismo en el siglo XIX, pero que aún continúa desarrollándose con vitalidad en los siglos XX y XXI. Su argumento está basado, como su nombre lo indica, en hechos o personajes históricos .Toma por propósito principal ofrecer una visión verosímil de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias. En este tipo de novelas han de utilizarse hechos verídicos aunque los personajes principales sean inventados.

Las aportaciones al género en España son las de Mariano José de Larra (1809-1837El doncel don Enrique el Doliente), José de Espronceda (1808-1842Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar) y El señor de Bembibre (1844), de Enrique Gil y Carrasco, donde se narran los amores de Álvaro y Beatriz sobre el telón de fondo de la extinción de laOrden del Temple, se recrea un mundo onírico y legendario. Entre los autores que la cultivaron figuran Ramón López Soler,Francisco Martínez de la RosaSerafín Estébanez CalderónAntonio Cánovas del Castillo...
Sin embargo, la novela histórica más popular fue la escrita por entregas por el fecundo literato Manuel Fernández y González (1821-1888), quien, a caballo entre el Romanticismo y el Realismo, se hizo famoso por obras consagradas a un público más amante del sensacionalismo como El cocinero de Su MajestadLa muerte de Cisneros oMiguel de Mañara.
La cima indudable de la novela histórica española la representa una larga serie de 46 novelas, los Episodios nacionales del novelista del Realismo Benito Pérez Galdós, que cubren gran parte del siglo XIX extendiéndose desde la Batalla de Trafalgar y la Guerra de la Independencia española hasta la Restauración y ofrecen una versión didáctica de la historia de España de ese siglo contraponiendo personajes liberales y reaccionarios.
Un periodo casi semejante, pero que hace mayor hincapié en las luchas entre liberales y carlistas y contemplado desde un punto de vista más sombrío y pesimista, es el cubierto por las Memorias de un hombre de acción de Pío Baroja, centradas en la trayectoria de Eugenio de Aviraneta.
También Ramón María del Valle-Inclán se aproximó al género a través de dos trilogías: La guerra carlista, compuesta por Los cruzados de la causa (1908), El resplandor de la hoguera (1909) y Gerifaltes de antaño (1909). Sobre el reinado de su aborrecida reina Isabel II compuso una segunda trilogía, El ruedo ibérico, formada por La corte de los milagros (1927), Viva mi dueño (1928) y Baza de espadas, que apareció póstuma.

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